¿Cómo llevar los materiales de embalaje de base biológica a escala comercial?

Los materiales biobasados ya ofrecen soluciones técnicamente viables, pero su escalado industrial dependerá de una demanda estable, certeza regulatoria y financiación adaptada a las primeras plantas comerciales.
El sector del envase busca reducir su dependencia del carbono fósil mediante el uso de carbono renovable, procedente del reciclaje, de CO₂ capturado o de biomasa. Actualmente, alrededor del 85 % del carbono utilizado en productos químicos orgánicos y materiales derivados sigue teniendo origen fósil, frente a aproximadamente un 10 % procedente de biomasa y un 5 % de fuentes recicladas. Para el packaging, aumentar el uso de estas fuentes alternativas representa una vía para disminuir el consumo de materias primas fósiles.
El artículo señala que muchas alternativas biobasadas para polímeros, fibras y recubrimientos ya han demostrado su viabilidad técnica. Sin embargo, el principal reto aparece al pasar de la demostración a la escala industrial y comercial. Según el análisis, tres factores resultan determinantes: disponer de una demanda estable y comprometida a largo plazo, contar con un marco regulatorio predecible y acceder a financiación adecuada para construir las primeras instalaciones comerciales o FOAK (First-of-a-Kind).
En cuanto a las tecnologías, se identifican distintas vías. La producción directa de polímeros mediante fermentación de biomasa permite obtener materiales como PLA y PHA, aunque su implantación puede exigir nuevas cadenas de valor y soluciones específicas de fin de vida. Otra opción consiste en transformar biomasa en intermediarios como metanol, etanol o gas de síntesis para producir posteriormente polímeros drop-in, químicamente equivalentes a los plásticos fósiles y compatibles con las actuales infraestructuras de transformación y reciclaje. También avanzan los envases de fibras y materiales naturales obtenidos de residuos agrícolas, algas o hongos, especialmente mediante el desarrollo de recubrimientos barrera reciclables que mejoren sus prestaciones.
El artículo advierte, no obstante, de que biobasado no significa automáticamente sostenible. Un material debe evaluarse considerando el origen de la materia prima, su competencia potencial con la producción alimentaria, el consumo de recursos, su reciclabilidad o compostabilidad y su integración en los sistemas existentes de gestión de residuos. En el contexto del PPWR, la reciclabilidad y el mantenimiento de los materiales en circulación son elementos fundamentales, mientras que la compostabilidad se contempla para aplicaciones específicas.
En definitiva, el desarrollo comercial de los envases biobasados dependerá menos de demostrar que la tecnología funciona y más de conseguir que tecnología, demanda, regulación y financiación evolucionen de forma coordinada. Las soluciones con mayores posibilidades de éxito serán aquellas capaces de integrarse en las cadenas de valor existentes y demostrar una ventaja ambiental clara frente a las alternativas de origen fósil.
Autor:
Packaging Europe staff writers. Ward Heij, Business Development Manager de Colesco Circular & Climate Credit Impact Fund (C4IF).
Fuente:
Packaging Europe.
Enlace a la noticia:
https://www.packagingeurope.com/how-do-we-bring-biobased-packaging-materials-to-commercial-scale/